“Odio el mes de febrero. Es el mes más corto y frío del año. Llegué a mi casa, después de un tiempo trabajando en un espectáculo, completamente disociada. Cuando tomé consciencia de lo que había sucedido entré en shock y lo peor de todo: no era la primera vez” Un escenario vacío, con una silla como protagonista y una presencia humana que podría ser cualquiera. A través de su cuerpo, su palabra y de elementos audiovisuales el escenario se llena para representar una epifanía recurrente: la situación cíclica en la que somos conscientes de la manipulación dentro de un sistema (el de las artes escénicas en este caso). Que la apariencia no diga nada de la realidad, hacer como si nada hubiera pasado cuando ha pasado (de) todo. La obra, a través de las diferentes escenas, es un solo que trata sobre el acoso laboral, un grave problema agudizado en los trabajos precarios, como en la danza. Según los últimos informes, el número de casos en España se encuentra muy por encima de la media europea. Este tipo de hostigamiento afecta sobre todo a mujeres. Quienes ejercen este tipo de violencia no tienen género, tienen PODER.
CON EL APOYO DE


Ficha Artística
Creación, coreografía, textos e interpretación:
Ana Cotoré
Mirada externa, fotografía y vídeo:
Álvaro Murillo
Diseño de luces:
Víctor Longás
Vestuario:
Ana Cotoré
Realización y postproducción audiovisual:
Víctor Izquierdo
Laura Arnaiz
Maquillaje y fxs vídeo:
Julianna Garza
Asistencia en rodaje de vídeo:
Lucrecia Pierpaoli